29/09/2010

El presente es nuestro

Lo que en la novela europea se hizo a lo largo
de quinientos años y mil escritores, en la
Argentina lo hizo Arlt solo, en cinco años.
CÉSAR AIRA

Si algún habitante de estas humildes playas
logró acercarse a la genialidad literaria,
llevaba por nombre el de Roberto Arlt.
JUAN CARLOS ONETTI

Arlt fundamental
Roberto Arlt
Alfaguara, 2010
* * (Regular)

Las citas de Aira y Onetti pueden leerse en la contratapa de Arlt fundamental, una compilación de textos del periodista y escritor argentino Roberto Arlt, que publicó este año la editorial Alfaguara. Semejantes dichos y un sin número de recomendaciones me habían provocado la sensación de “a este tipo tengo que leerlo antes de morir”. Sentía que era un autor argentino fundamental como, digamos, Borges o Cortázar. Por eso cada vez que iba a alguna librería de usados pedía por El juguete rabioso o Los siete locos, sus primeras novelas. Como siempre me acercaban unas ediciones muy poco amistosas a la lectura, quise esperar a una edición que me entusiasmara. Y este año llegó Arlt fundamental.

En 522 páginas se incluyen amplias selecciones de sus cuatro novelas, algunos cuentos, una obra de teatro, pequeñas autobiografías y ciertas Aguafuertes porteñas. Me gustan esta clase de libros, cuya edición prioriza que el lector se familiarice con gran parte de la obra de un autor, para tener una buena idea de su estilo, tema, etc. (es la razón por la que este mes compré Cuentos completos I de Cortázar de la misma editorial).

Contento como estaba, seguí apasionadamente el orden de las lecturas, empezando con el apartado “Autobiografías” (en realidad leí primero el prólogo, pero mejor no irse del foco). No me entusiasmaron demasiado, aunque rescaté un par de frases ocurrentes: “A los 22 años escribí El juguete rabioso, novela. Durante cuatro años fue rechazada por todas las editoriales. Luego encontré un editor inexperto” y “Curiosidades cínicas: Me interesan entre las mujeres deshonestas, las vírgenes, y entre el gremio de los canallas, los charlatanes, los hipócritas y los hombres honrados”. Pero bueno, suponía que lo mejor de Arlt estaba por venir, ya que páginas más adelante estaban impresas las selecciones de sus novelas.

Nocturnas #1

Recordemos que a Arlt le atribuyen el anticipo de los temas del existencialismo francés y una construcción de personajes antológicos (disculpen el último adjetivo, ahora me resisto a verificar si lo estoy empleando bien o si de verdad existe). Pero, lamentablemente, las aventuras arlterianas en el género inventado por Cervantes (así lo afirma Kundera) fueron una decepción y la certeza de que el tipo del apellido difícil no sabía escribir muy bien.

De las cuatro novelas, “El juguete rabioso” fue la que disfruté. La historia de Silvio Iscariote (los nombres de los personajes arlterianos son horribles) es de lo mejor del autor: una buena síntesis de su oficio de periodista (humor, descripciones y color de barrios, lugares y personas) y sus ideas filosóficas (el último capítulo ejemplifica con ingenio el proyecto existencialista).

Por ejemplo, Silvio hablando sobre el sentido de la vida: “Ya estoy aburrido de caminar vendiendo papel. Siempre la misma vida: estarse reventando para nada. Decime, Rengo, ¿tiene sentido esta vida? Trabajamos para comer y comemos para trabajar. “Minga” de alegría, “minga” de fiestas y todos los días lo mismo, Rengo. Esto “esgunfia” ya.”.

O mejor, Silvio explicando porque, de la nada, actuó con maldad: “Hay momentos en la vida en que tenemos necesidad de ser canallas, de ensuciarnos hasta adentro, de hacer alguna infamia, yo qué sé… de destrozar para siempre la vida de un hombre… y después de hecho eso podremos volver a caminar tranquilos”.

Un par de páginas más adelante, vuelve sobre el mismo concepto, pero el estilo ya no se contiene y aturde la lectura: “Yo creo que Dios es la alegría de vivir. ¡Si usted supiera! A veces me parece que tengo un alma tan grande como la iglesia de Flores… y me dan ganas de reír, de salir a la calle y pegarle puñetazos amistosos a la gente…”.

La cosa se pone bastante fea en los últimos párrafos: “Lo que hay, es que esas cosas uno no se las puede decir a la gente. Lo tomarían por loco. Y yo me digo: ¿qué hago de esta vida que hay en mí? Y me gustaría darla… regalarla… acercarme a las personas y decirles: ¡Ustedes tienen que ser alegres!, ¿saben?, tienen que jugar a los piratas… hacer ciudades de mármol… reírse… tirar fuegos artificiales”. Y este es la última línea del tipo que estaba escuchando a Silvio: “¡Ah! y no pierda su alegría; su alegría es muy linda…”. Así, entre lo cursi y chabacán, Arlt cierra su primera novela.

Nocturnas #2

La torpeza de su prosa, curiosamente, crece en las novelas siguientes, impidiendo definitivamente una placentera experiencia literaria. En “Los siete locos” hay aburridos monólogos de un tipo al que llaman el Astrólogo y proyectos bastante tontos para destruir la sociedad. Sigue explorándose la angustia y esas delicias del existencialismo, aunque sin la eficacia de “El juguete rabioso”. Como ya los abrumé antes, me abstengo y sólo rescato un buen remate en un diálogo:
- Claro, usted con su sueldo… ¿Qué sueldo gana usted? ¿Quinientos?
- Más o menos.
- Claro, con ese sueldo es lógico…
- ¿Qué es lógico?
- Que no sienta su servidumbre.
La continuación de su segundo novela, “Los lanzallamas”, cierra la temática sobre la que trabajaba Arlt. Tenemos interesantes descripciones de Buenos Aires, dignas de alguna crónica de domingo, y no mucho más.

Respecto a los personajes, a pesar de la cantidad de páginas que ya vienen teniendo, no se encuentran muy desarrollados. Construidos a partir de esos conceptos “existencialistas”, son esquemáticos y excusas para largos y pedantes soliloquios.

Y siguen los mismos problemas con la prosa, ya carente de originalidad y recursos. Veamos algunos ejemplos, para que no digan que exagero (pocos porque no quiero abusar de su paciencia):
Las lágrimas caían del rostro de Erdosain sobre el piso como las gotas de una lluvia.

Su corazón latía grandes golpes. Del fondo de sus entrañas brotaba un viento tan impetuoso que al salir por la boca le arrastraba el alma.

Nuevamente Erdosain se acurruca en su rincón. Hay momentos en que le parece que va a echar el alma por la boca. [Esta aparece a meras dos páginas de la cita anterior]

Nocturnas #3

Curiosamente, después de “El juguete rabioso”, me parece que lo mejor de Arlt es “El amor brujo”, su última novela. Digo curiosamente porque no sabía de su existencia hasta que leí este libro. Eso sí, los mismos problemas siguen estando y, por momentos, da vergüenza ajena leer los diálogos y reflexiones de un tipo cerca de los treinta (Estanislao Balder, otro nombre de folio burocrático) que se enamora de una colegiala.

En ese sentido, la novela parece escrita por un joven del secundario que miró demasiado cine romántico (queda la duda si Arlt se toma el pelo a si mismo, como parece afirmar una línea: “La señora joven estalló en un romanticismo de película barata”; pero sus antecedentes indican que se tomaba bastante en serio) y tiene serias dificultades para expresar pensamientos abstractos.
La colegiala cambió de postura. Apoyada en un muro, con su mirada tranquila seguía el nervioso pasear de Balder. Estanislao permanecía estupefacto. No se mira un joven a los ojos sin apartar de él inmediatamente la mirada, salvo que en ese instante, dentro de la mujer que de tal modo procede, ocurra algún fenómeno psíquico de difícil explicación. Incluso la simpatía más súbita tiene su mecanismo lento y no puede recurrirse a la explicación de la desvergüenza, para permitirnos aclarar un estado emocional que únicamente entiende aquel que está sometido a él.
También hay sobredosis de azúcar en un mismo capítulo:
Balder sentose a su lado, le tomó una mano, y mirándola con infinita dulzura a los ojos […]

Con otra mujer, posiblemente se comportara de distinta manera, pero esta criatura de dieciséis años, sencillamente entregada a la contemplación de sus ojos, en vez de irritar su sensibilidad la adormecía en una modorra mucho más dulce de experimentar que las explosiones del deseo.

Su dulzura quieta impregnaba su masa humana, la mecía y él flotaba allí con inercia.
Nocturnas #4

Pero más allá de estos excesos, reconozco en el Arlt del “Amor brujo” una buena y divertida descripción de cierto estrato social medio de la Argentina en el capítulo “La voluntad tarada”. Relata cómo las ilusiones de los jóvenes cónyuges terminan pronto, revelando las contradicciones de la moral puritana imperante en la época. Acá Arlt está en su mejor forma. Si los cansan los ejemplos, simplemente pueden obviarlos, pero en verdad no tienen desperdicio:
El matrimonio ocupaba una casita o un departamento nuevo anunciado en la plana de avisos de los periódicos “ideal para novios”. A los nueve meses la señora daba a luz un cachito de carne flamante que la “crónica rosa” del pasquín local anunciaba como un acontecimiento; un mes después, un sacerdote granuja, cara de culo y ojos de verraco bautizaba la criatura, y la función reproductora de estas hembras cesaba casi por completo, substituida por abortos más o menos trimestrales.
¿Quién tenía la culpa? En parte, el cine americano:
El cine, deliberadamente ñoño con los argumentos de sus películas, y depravado hasta fomentar la masturbación de ambos sexos, dos contradicciones hábilmente dosificadas, planteaba como única finalidad de la existencia y cúspide de suma felicidad, el automóvil americano, la cancha de tennis americana, una radio con mueble americano, y un chalet standard americano, con heladera eléctrica también americana. De manera que cualquier mecanógrafa, en vez de pensar en agremiarse para defender sus derechos, pensaba en engatusar con artes de vampiresa a un cretino adinerado que la pavoneara en una voiturette. No concebían el derecho social, se prostituían en cierta medida, y en determinados casos asombraban a sus gerentes de lujo que gastaban, incompatible con el escaso sueldo ganado.

Un día cualquiera, estas muchachas manoseadas en interminables sesiones de cine, masturbadas por sí mismas y los distintos novios que tuvieron, "contraían enlace" con un imbécil. Éste a su vez había engañado, manoseado y masturbado a distintas jovencitas, idénticas a la que ahora se casaba con él.
Este capítulo parece ser lo mejor de la novela, cuyo fin transcurre con una comida familiar en la que se explicitan los sentimientos bastante ridículos que surgen de la nueva relación amorosa, ya aceptada por toda la familia de ella. Se dicen líneas que abusan de la cursilería como: “¡Oh!, esto es muy lindo, muy lindo…”. Un final bastante pobre para la última novela que publicaría Arlt.

Nocturnas #5

Tristemente, Arlt tampoco dominó la forma del relato breve. De los siete cuentos compilados en esta edición sólo puedo destacar “El jorobadito” y “Noche terrible”. El primero es una historia contada con mucho humor, provocadora de risas genuinas. El personaje del jorobadito es uno de esos que no se olvidan. El segundo es la historia de un hombre horas antes de casarse, en el que Arlt consigue combinar lo mejor de su crítica a la sociedad con la forma clásica del cuento.

La burla social persiste en “Saverio el cruel”, obra de teatro en la que también hay alguna crítica a la política y la naturaleza corruptora del poder. La pieza entretiene y se deja leer sin demasiados sobresaltos, sugiriendo que este era un medio adecuado para el estilo de Arlt: carencia de acción y abundancia de discursos. Pero más allá de estos indicios, esta obra en particular no deja de ser una menor. El final es pobre en creatividad y torpe en su ejecución.

Finalmente llegamos a las famosas “Aguafuertes porteñas”, redactadas para el diario El Mundo. Son notas breves en las que Arlt tenía libertad para escribir sobre casi cualquier cosa y que realmente aprovechó. En ellas su estilo es más directo y la prosa fluye sin las trabas presentes en las novelas. El ingenio y humor de Arlt consiguen no aburrir, presentando escritos tan ágiles que recuerdan a algunos blogs actuales.

Sólo puedo recomendar un quinta parte de las aguafuertes del volumen, en especial “¿Cómo se escribe una novela?” (Arlt cuenta su proceso con “Los lanzallamas”) y “Esos tres gestos” (sobre los temas del existencialismo). Para ser justos dejo un párrafo de este último:
“Todos conocemos cientos de vidas fracasadas. Yo las podría enumerar. Tardaría un buen rato. Y en todas estas vidas encuentro siempre el mismo misterio. Fulano se anuló…, pero sin saber por qué”.
Nocturnas #6

Sería injusto afirmar que Arlt se anuló: su numerosa obra es prueba de lo contrario. Pero después de leerlo, pienso que siempre fue un hombre con sentimientos de chico, que hizo todo lo posible para negar el paso a la madurez intelectual y emocional. Una resistencia sumamente pasional, verificable en una prosa vigorosa y desafiante, aunque torpe y falta de herramientas.

La excusa del propio Arlt es que jugó con la literatura como pudo: “Escribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana”, advierte en “Los lanzallamas”. Y enseguida dice a los críticos: “(…) se dice de mí que escribo mal. Es posible. (…) Para hacer estilo son necesarias comodidades, rentas, vida holgada”.

Con esa postura agresiva, contagiosa para algunos, Arlt logró numerosos seguidores que adoptaron plenamente su filosofía literaria. Los resultados de esta escuela, que prioriza cantidad sobre calidad, ya están a la vista. De alguna forma, este blog y tantos otros son prueba de ello. Si ese legado es suficiente para ubicar a Arlt en la cima de la literatura argentina o inclusive en el canon occidental, entonces la brújula parece haberse averiado. Como dijo un pensador francés: “Un par de botas equivale a Shakespeare”.

La última palabra la tiene Arlt:
Han pasado esos tiempos. El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un “cross” a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y “que los eunucos bufen”.

El porvenir es triunfalmente nuestro. Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la “Underwood”, que golpeamos con manos fatigadas, hora tras hora, hora tras hora. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga, pero… mientras escribo estas líneas, pienso en mi próxima novela. Se titulará “El amor brujo” y aparecerá en agosto del año 1932.

Y que el futuro diga.

Fotografías de Joaquín Bilbao.

14 comentarios:

Guiasterion dijo...

Estimado Joaquín:

¡Excelente comentario! El razonamiento es elegante y las citas siempre son oportunas. Yo creo que Arlt es la prueba cabal de que en la literatura y en la vida hay cosas feas que misteriosamente nos atraen. Otro ejemplo son las películas clase "B" de los "Sábados de Súper Acción" en el viejo canal 11.

Pero claro, algunos snob han sobrevalorado a Arlt. Piglia llegó a elogiar el estilo narrativo.

Mis respetos
G.B.

Fer Massa dijo...

Buenas...
Leí mucho a Arlt en el último verano (El juguete, Y Los siete locos/los Lanzallamas), ´leí cuentos sueltos, vi la obra La isla desierta basada en un texto de él, y algunas (pocas) aguafuertes...
Y Arlt me gusta. De eso no hay duda. Me gusta él y lo que escribe. Tal vez no cómo lo hace, pero en él, creo que es algo que puede quedar en un segundo plano. No porque le de poca importancia al estilo, al contrario es algo fundamental. Pero los escritos de Arlt, además de pintar una época con muchas precisión (o una torpe precisión) tienen alma. Es un tipo que dejó el alma en sus páginas. Y eso se nota. Eso fue tal vez lo que pudo suplir la tosquedad, la cursilería.
Y si bien coincido plenamente con ese párrafo en que decís que como artista fue un chico que no quiso o pudo crecer, creo que Arlt es fundamental. Por el contenido, por sus personajes, y porque mostró como nadie lo duro que es sentirse un miserable.
Hay pasajes que son imposibles de olvidar... como ese romance con la hija de la dueña de la pensión, las peleas de Erdosain con su mujer, y ese tiro del final que le desgarra la camisa a quien está leyendo...
He pasado buenos momentos leyendo a Arlt y eso me motivó este largo comentario, lo que no quita que me haya gustado mucho el post, por más que no coincida en todo lo que argumentás.
Un abrazo

Joaquín Bilbao dijo...

Muchas gracias por sus palabras Guiasterión. Coincido: hay ciertas cosas feas que inevitablemente nos atraen.

Por ahora no confesaré mis placeres culposos...

Fer: parece que, más allá de las apreciaciones, Arlt es fundamental. Hay que leerlo, al menos para tomar una posición.

¡Saludos!

Lucas Bertellotti dijo...

Encuentro en Arlt elementos que son inigualables: "Cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el Diablo están junto a uno dictándole inefables palabras....se dice de mí que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de su familia", es el prefacio de Los lanzallamas.
El Rufián Melancólico, El Astrólogo, El Hombre que vio a la Partera o Erdosain, me parecen grandes nombres de personajes. Pero también me gusta cómo están desarrollados..personajes de clase media, instruidos pero también con una mezcla de salvajismo y anarquismo...Buenos Aires retratada al máximo...esa angustia que transmite...
Para hacer este comentario, bajé mis libros de Arlt de la biblioteca... Iba a hacer una gran defensa a uno de los escritores que más admiro y me gusta pero a medida que escribo me doy cuenta que merece mucho más lugar, por lo que seguramente terminaré haciendo un post..
Hay un interesante libro, Roberto Arlt, el torturado, de Raúl Larra, donde se trata al escritor desde todos sus aspectos literarios..
Buen post Joaquín...

stephanie-* dijo...

Muy interesante y exhaustivo análisis. Hay algo en Arlt, una especie de nostalgia o crudeza del ser argentino que ha logrado llegar a muchos. Más allá de eso, las críticas creo que son válidas... si bien no leí tanto como para opinar.

Me gusta lo políticamente incorrecto del post, eso de derribar creencias y bajar nombres del cielo. Alguna vez debería hacerlo yo con algunos cuantos autores y obras que creo sobrevaluadas!

Joaquín Bilbao dijo...

Lucas: espero ansiosamente la gran defensa de Arlt en Crónicas.... Gracias por pasarte.

Steph: en realidad me quedé corto en una de mis críticas. Me refiero a la liviandad de su filosofía existencialista. Pero si me metía en esa no terminaba más. Eso sí, quiero que Mera primeridad sea más explícita en lo que considerás sobrevaloraciones.

Saludos!

Anónimo dijo...

Joaco, muy buena la nota! Iba a poner linda, muy linda pero me inhibió tu crítica. Excelentemente escrita e ilustrada con ejemplos precisos. Reconozco haber percibido aburrimiento en obras de Arlt pero sin distinguir esas redundancias y torpezas. Sin duda sus aguafuertes prefiguran los relatos de cotideaneidad y reflexión de varios blogs. Felicitaciones! (Santiago Wenceslao Osorio)

Julita dijo...

Como no leí a Arlt, no puedo decir nada ni de él ni del post, así que sólo voy a decir que las nocturnas están muy buenas!

Joaquín Bilbao dijo...

Santi: Me alegro que la crítica te obligara a evitar el uso de esos calificativos... ¡Gracias por la vuelta!

Juli: Viniendo de vos, gran fotógrafa, sólo puedo agradecerte humildemente. En el futuro seguirán estas series...

¡Saludos!

Agustina Osorio dijo...

Excelente post y análisis de la producción literaria de Arlt.

Coincido con lo valorable de revisar críticamante a autores sobre-valorados.

Como bloguista, no puedo dejar de pensar en que ese legado de cantidad por sobre calidad quizás no sea tan perjudicial, si es que se mantiene por estas vías libres de sobrevaloraciones.

Joaquín Bilbao dijo...

Pocas cosas son perjudiciales compañera Osorio...

¡Gracias por pasarse!

Flora dijo...

Joaquín, felicidades por el blog, me gusta mucho y lo sigo aunque nunca comente. Debo decirte que no estoy en absoluto de acuerdo con tu perspectiva acerca del valor. No creo que Arlt esté sobrevalorado, creo sinceramente que no lo hemos valorado lo suficiente. No se enseña en los colegios porque mejor es leer a Borges, Bioy o Güiraldes, excelentes niños bien que todo lo tuvieron, incluso el favor cultural de la sociedad que les construye pedestales. El caso de Arlt (y de muchos otros olvidados, con menos suerte que él ciertamente) es muy distinto y hasta doloroso. Su obra es un espejo personal y colectivo en el que jode mirarse, verdad? Creo humildemente que los tiros van más por ahí. Un gusto pasarse. Besos!

Mai dijo...

Nocturna #6 es encantadora.

Joaquín Bilbao dijo...

Flora, no sé cómo son los programas de lecturas de los colegios en la actualidad. Algunas referencias me han dicho que leyeron tanto a Arlt como a Borges. Pero es un tema que desconozco...

Ahora bien, coincido en que a la sociedad le cuesta mirarse al espejo, pero hay que tener cuidado en no confundir los tantos. El valor sociológico y social de cierta literatura es innegable. Me gustaría que muchas más personas y estratos escribieran y así acceder a relatos de cómo vivían y pensaban esas personas en un determinado lugar y momento. Ahora bien, después está el debate sobre si eso es "gran literatura".

Para mi el estilo es sumamente importante. La capacidad para expresar claramente una idea en palabras es lo que hace la diferencia. Y ahí es donde encuentro a Arlt muy básico. Capto algunas de sus emociones, pero no me terminan de sensibilizar.

Igual da para largo... ¡Gracias por comentar estimada!

Y gracias Mai por las palabras...