12/06/2010

Bob le flambeur (1956)


* * * (Vale la pena)
Dirigida por Jean-Pierre Melville

La admiración de algunos directores franceses por el cine estadounidense, particularmente el policial de gángsters, tiene uno de sus mayores exponentes en Bob le flambeur de Jean-Pierre Melville. Filmada hace más de cincuenta años, la película se percibe continuamente como un ejercicio cinematográfico al estilo de películas como Casta de malditos (The Killing, 1956) de Stanley Kubrick.

Bob con cara de pocos amigos.

La historia es simple: Bob (Roger Duchesne), un viejo gangster y ludópata, se involucra en un plan “perfecto” con otros muchachos del gremio para robar un casino y llevarse un enorme botín. En el medio hay tiempo para rescatar de la mala vida a una linda joven (Isabelle Corey) y hacer de mentor de un admirador (Daniel Cauchy). Hacia el final viene la infaltable vuelta de tuerca y el golpe termina siendo al corazón de Bob, aunque su bolsillo no queda para nada mal.

Juntando a la patota.

Si la trama no resalta por lo original, sí lo hace el protagonista de la misma. Bob, como buen ludópata, es un apostador compulsivo: simplemente no para de apostar. Para él, la vida es un juego en el que no se puede estar quieto. En su propia casa, escondida atrás de un armario, Bob tiene una máquina tragamonedas a la que continuamente mueve la palanca. Necesita constantemente poner a prueba su suerte.

La vida es un juego.

Así, su vida, arrojada al azar, es la de un hombre dispuesto a perderlo o ganarlo todo en cualquier momento, arrastrando a quienes estén con él. A través de Bob le flambeur Melville parece decir que, en este mundo, todo vale lo mismo. De un momento a otro, irracionalmente, se puede estar de un lado o del otro. Las reglas son producto de un juego determinado. La ley es una mera convención.

Melville hace explícito lo ridículo de la idea de dividir al mundo gris según normas que sólo ven blanco y negro en la relación que Bob mantiene con un jefe de la policía. En los primeros minutos de la película, éste le advierte a Bob, con complicidad de amigos, que no se meta en problemas. En el final, yendo arrestado con ese jefe y otro policía, comienzan a charlar sobre cuántos años pueden darle un juez. Cinco años dice el jefe de policía, pero pueden bajarse a tres. Si contrata un abogado mejor podría ser absuelto, agrega otro. “Y con un abogado top, podría demandar por daños”, replica Bob. Todos ríen y la película llega a su fin.

Amigo y enemigo son meras denominaciones que se atribuyen de acuerdo a las circunstancias. En el fondo de ellas permanece el hombre, sujeto reacio a ser encasillado en una clasificación y, sin embargo, irremediablemente atraído a perpetuarlas.

Bob nunca pierde la compostura.

Bob le flambeur es un digno antecedente de la nouvelle vague, que revela como la influencia del cine estadounidense y la búsqueda por un cine distinto al "cinema de qualité" produjo películas francesas interesantes en los cincuenta. Sin embargo, la película de Melville está lejos de ser una obra clave del género o, al menos, uno de sus mejores representantes.

Antes mencionaba a Casta de malditos de Kubrick, película que si bien no es una obra maestra, sin dudas merece más reconocimiento del que goza Bob… Quizá por lo que vendría después, Melville pudo asegurarle a su película un porvenir que otras mejores no consiguieron. Eso sí: conviene recordar que, en el fondo, estas calificaciones siguen siendo meras convenciones. Todo, aún en el cine, es relativo. Lo importante es estar en el lugar indicado, en el momento adecuado. Como Melville filmando en Francia, antes de Truffaut o Godard.

3 comentarios:

Fer Massa dijo...

Gran crítica, mon ami Joaquín. Y la película me gustó más con los días que apenas terminé de verla. Por ejemplo, al darme cuenta que esa máquina tragamonedas en la casa, de alguna manera, una y otra vez te está anticipando el final, como diciendo "ojo que Bob es un enfermo del juego, eh".
Eso y una pavada que no puedo dejar de decir: en la crítica se cuenta el final, lo que me parece lógico, por supuesto. Ahora, yo porque la había visto... pero un desprevenido se puede llevar una sorpresa que no le guste. Y con adelnatarlo en los primeros párrafos o el famoso de IMDB "contiene spoilers" me parece más que suficiente. Igual es una sugerencia nomás, por supuesto.

Joaquín Bilbao dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Joaquín Bilbao dijo...

Muy buena la de la tragamonedas en la casa. Los signos están plagados por todo el film.

Buena sugerencia, por cierto. Admito haberlo pensado, pero nunca llegué a resolverlo. A partir de ahora lo haré.

Se viene la crítica de Lola de Jacques Demy.